Puente del Camino Real de Francia (s. XVIII)


  • La rehabilitación de este puente
  • Su importancia histórica
  • Cuando se construye
  • La Venta Mea
  • Los primeros turistas que atravesaron este puente

La rehabilitación de este puente

Este puente ha sido rehabilitado durante el año 2021 con el Plan de Actuación sobre Puentes Históricos de la Comunidad de Madrid. El arqueólogo Carlos Caballero Casado realizó la correspondiente intervención arqueológica que nos ha ayudado a la redacción de este punto de interés.

En las siguientes fotos se puede ver el cambio tan abismal que se ha producido, de estar totalmente sumido en la maleza y tantas veces reforzado el firme que el suelo ya llegaba a los bordes laterales, a la posibilidad de poder contemplarlo. Una imagen vale más que mil palabras:


La importancia histórica de este puente

Hubo que esperar desde los tiempos de la red de calzadas romanas que cubrían toda la península ibérica hasta el s.XVIII para volver a contar con un plan de desarrollo de calzadas de nuevo por toda la península ibérica. Los trabajos durante tan largo periodo de tiempo se centraron en el mantenimiento de caminos de herradura y construcción de puentes que facilitasen los pasos complicados.

«Es un planteamiento desde la llegada de Felipe V a la Corte, que lo sufre de primera mano al entrar por Irún, en 1700, tardaría 17 jornadas en llegar a Madrid. Además, y por poner otro ejemplo, para su boda con María Luisa de Saboya, en Barcelona, realizado un año después de su llegada a Madrid, tardaría en recorrer el trayecto entre las dos ciudades 23 jornadas, obligándose a los municipios por los que tenía que discurrir el cortejo real a reparar los caminos de la jurisdicción de cada uno de ellos»

(Fuente: «Los caminos reales«)

En Junio de 1761, ya con Carlos III, se publica el Decreto: «para hacer caminos rectos y sólidos en España, que faciliten el comercio de unas provincias a otras, dando principio por los de Andalucía, Cataluña, Galicia y Valencia”.

En la construcción de estos caminos reales se aplicaron métodos parecidos a los ya utilizados en la construcción de calzadas romanas. El diseño se hizo por ingenieros militares. La construcción fue muy lenta y en 1814 la Guerra de la Independencia paralizó los avances.

Puente del siglo XVIII

Una vez hechos estos caminos había que mantenerlos. En 1785 existía por ley la obligación del mantenimiento a cargo de los vecinos. Es de esperar que en esas fechas los habitantes de Horcajo de la Sierra y Aoslos quizás tuviesen que colaborar con el mantenimiento. No es hasta el año 1852, bajo el reinado de Isabel II, que se crea el cuerpo de peones camineros.

Es interesante destacar que todavía hoy en día existen calles en muchas localidades con referencia a donde pasaban estos caminos. Mantienen el nombre de calle Real.

En la siguiente imagen de un mapa del ejército en 1849 se puede ver el Camino Real y como curiosidad, Horcajo de la Sierra, aparece nombrado como Horcajo de las Posadas.  

Cuándo se construye

Según los estudios del arqueólogo Carlos Caballero este puente se construyó alrededor de 1780, (como curiosidad, es muy similar a otro puente de esta red de caminos construido en Galapagar, el puente sobre el arroyo de Peguerinos) y estuvo activo alrededor de 100 años ya que en un mapa, alrededor de 1875, ya se ve la existencia de un nuevo puente aguas arriba y por tanto el camino modificado para pasar el nuevo puente.

El puente se construyó aquí debido a que aquí cruzaba la Cañada Real de las Merinas el río de Madarquillos. En esta altura, el nuevo Camino Real se construía sobre lo que durante siglos había funcionado como Cañada Real.

En la foto aérea de 1946, a la derecha, se identifica el río Madarquillos con su frondosa vegetación de ribera (línea oscura). No se había construido todaví ala Nacional I. El camino a Francia sigue presente de Norte a sur. Se vislumbran los dos puentes al cruzar el río. Al este el del s. XVIII, y al oeste el construido alrededor de 1875.

La Venta Mea


ubicación

Alrededor de estos Caminos Reales, surgen, al igual que las áreas de servicio en las actuales autovías, todo un sistema de ventas para descanso de los pasajeros y para intercambiar las mulas que tiran de las diligencias. Su distribución dependía del tipo de terreno. En esta zona se necesitaban con más frecuencia debido a la fatiga de los animales por la inclinación del terreno.

Azulejos en la ermita de Somosierra
Azulejos en la ermita de Somosierra

En nuestro municipio se conservan las ruinas de una de estas ventas, la “Venta Mea”. Era la última venta antes de llegar al puerto de Somosierra en el camino hacia Burgos. Puede encontrarse a 500 metros de este puente. La razón de su ruina fue un bombardeo de mortero durante la Guerra Civil que obligó a su abandono durante años por la familia propietaria.

El trozo de madera marca la entrada a las cuadras y se conservan los muros donde contemplar las dimensiones. Se dejaban unas mulas a descansar y se cogían otras de repuesto. Se usaban  mulas para tiro porque no bebían tanta agua, eran duras y estaban adaptadas al clima de la meseta.

Como era un punto oficial de parada y cambio de mulas se acabó haciendo también la posada para los pasajeros para posible descanso.

En el blog, Caminante del Guadarrama, se hace una descripción de las Ventas desde Alcobendas a puerto Somosierra.

Digitalizado en la Biblioteca Nacional puede encontrar un libro de 1760 (siguiente foto), donde su autor, José Matías Escribano fija la existencia de una venta en Robregordo, que seguramente hacía referencia a esta Venta Mea. El término municipal es Horcajo de la Sierra pero al no estar en el propio Camino Real parece pertenecer a Robregordo.

venta robregordo venta mea
«Itinerario Español o Guía de caminos para ir desde Madrid a todas las ciudades y villas más principales de España» (1760)

Los primeros turistas por estos Caminos Reales

Como curiosidad histórica mencionaremos que este puente seguramente vio pasar los considerados primeros viajeros en España. Especialmente los que atravesaban por Irún los Pirineos o llegaban a la península por los puertos del norte. Sus viajes empezaron la creación de unos estereotipos sobre España que increíblemente duran a día de hoy.

Tras la Guerra de Independencia (1808 a 1814) multitud de soldados, principalmente ingleses y franceses participantes en la contienda sobre terreno español, llevan historias a sus países de origen sobre los paisajes, cultura y tradiciones de España. Es entonces, con la corriente cultural del romanticismo que muchos artistas, burgueses e interesados en aventuras empiezan a sentirse atraídos por una tierra llena de estereotipos como toreros con trajes engalanados sobre arenas empapadas en sangre, bailes exóticos que parecen orientales, restos árabes, bandoleros idealizados como iconos de vida libre, gitanas de ojos negros y navaja en la liga, la tierra donde caminó el Quijote, ejecuciones públicas en la plaza… Todos estos estereotipos se entremezclan con el ideal romántico de una vida regida por sentimiento y emociones, de un pueblo luchador y orgulloso que se ha enfrentado a Napoleón.

Especialmente viajeros ingleses y franceses vienen predispuestos a vivir todas aquellas historias que de boca en boca han ido creciendo por toda Europa ricas en estereotipos. Muchos de ellos se embarcan en viajes deseosos de todo tipo de aventuras, algunos de ellos incluso lamenta la falta de un asalto de bandoleros durante varias jornadas. Sus relatos y publicaciones, en ocasiones con dibujos de gran calidad, son de gran interés por las descripciones de la España de ese tiempo.

Entre estos viajeros se encuentran:

  • el poeta, dramaturgo, novelista, periodista, crítico literario y fotógrafo francés Théophile Gautier;
  • el pintor escocés David Roberts (famoso por sus acuarelas y grabados de Egipto y España);
  • el pintor francés Eugène Delacroix (pintor de «La libertad guiando al pueblo»);
  • el escritor y diplomático estadounidense Washington Irving (cuentos de la Alhambra);
  • el escritor, historiador y arqueólogo, Prosper Mérimée (autor de la novela «Carmen» que dio lugar a la famosa ópera);
  • el novelista y dramaturgo Alejandro Dumas (escritor de «Los Tres Mosqueteros»);
  • el ilustrador francés Gustave Doré (uno de los más famosos ilustradores del s.XIX);
  • el escritor danés Hans Christian Andersen (cuentos infantiles como «El Patito Feo»); etc.

Sus ilustraciones y pinturas, relatos descriptivos de lo que ven, narraciones con más o menos dosis de imaginación crean una visión de España que se reconoce a día de hoy. En este fantástico artículo de la revista Wanderer, podréis ampliar la información.

Nos despedimos con un texto de uno de estos libros de viajes y algunos ejemplos de pinturas de esta época.

«Se va a la ciudad en una pequeña diligencia que sale dos veces por semana. Parece que éste es el medio más seguro, pues pasados los Pirineos, como ocurría antes en Francia, se suele hacer testamento antes de emprender el menor viaje. Nosotros no encontramos, la verdad, gran justificación a los bandidos, pero no cabe duda que él añade encantos y evita el aburrimiento de un viaje en diligencia, que es la cosa más vulgar del mundo. Así, la expedición se convierte en una aventura, en la que se parte, pero no se está seguro de volver. Esto ya es algo en una civilización tan avanzada como esta moderna que podemos contemplar en nuestro prosaico y malhadado año de 1840.»

 

 Teofilo Gautier. Viaje por España pág.114 (blog de Moveiter)


Webgrafía:

Los caminos reales

blog de Moveiter

Viajeros románticos por España

Caminante del Guadarrama

Bibliografía:

Carlos Caballero Casado (Arqueólogo – Col. n º 36979): “Intervención arqueológica en las obras de restauración del puente antiguo de Horcajo de la Sierra-Aoslos (Madrid)”